La calle Mitre volvió a convertirse en el corazón palpitante de la Fiesta Nacional de la Nieve. Con un despliegue de color, música y aromas tentadores, las Colectividades se adueñaron del paseo céntrico, convocando a residentes y turistas que se acercaron a disfrutar de una propuesta que rinde tributo a las raíces más profundas de Bariloche.

Los puestos gastronómicos trabajaron sin descanso sirviendo platos típicos preparados a fuego lento con recetas ancestrales: guisos reconfortantes, repostería artesanal, embutidos e infusiones tradicionales que invitaron a los paseantes a deleitar el paladar mientras caminaban entre el bullicio festivo.
