Despedida a un compañero: Fernando Basombrio

Compartir:

No resulta sencillo despedir a Fernando Basombrío. Hacerse a la idea de que ya no está con nosotros. Observar azorados cómo pasa el tiempo. Fernando ha sido una pieza fundamental en el Centro Atómico Bariloche (CAB) e Instituto Balseiro (IB). 

En ocasión del XXI Congreso sobre Métodos Numéricos y sus Aplicaciones ENIEF 2014 algunos colaboradores cercanos preparamos una sesión homenaje. Para mi exposición pedí a algunos colegas que trabajaron con él que me lo defina con dos palabras o frases cortas. Esto es lo que obtuve. Lo transcribo textual:
“Seriedad, trabajo, pionero, buenísima persona, dedicación, trabajo, familia, pocas palabras, buen jefe, sencillez, humildad, introvertido, pionero, visionario, aplicado, humildad revestida de rigurosidad, metódico, maestro, puntualidad, honestidad, emprendedor, estudioso.”
Así es como lo perciben sus colaboradores. Nada que agregar. Pero sí contarles un poco a quienes tal vez no lo conocieron tan estrechamente.


Fernando egresa de la Facultad de Ingeniería de la UBA en 1962 como agrimensor y en 1963 como Ingeniero Civil. Entre 1963 y 1967 se desempeña como docente en la UBA y la UTN. Entre 1967 y 1969 en el instituto Poincaré (Universidad de París) y luego hasta el año 1975 en la Facultas de Ciencias Exactas. En abril de ese año llega al CAB. En el segundo semestre de 1975 se forma un pequeño grupo de profesionales interesados en simulación numérica en el Centro de Cómputos. El equipamiento -en ese momento muy apreciado- consistía en una IBM 360/44 con 128 KB de memoria RAM, discos y cinta magnética.

Utilizaba tarjetas perforadas. En esos años Mecom estaba conformado además por Gustavo Sánchez Sarmiento, Sergio Pissanetzky y Bibiana Cruz. Más tarde, entre 1983 y 1984 Llega el VAX-VMS 11/780 y entre 1983 y 1985 se reorganiza Mecom con la llegada de nuevos colaboradores.

Hasta la llegada del VAX, la discretización del dominio se hacía a mano, con papel y lápiz. No existía la PC o la Workstation. No había posibilidad de graficar en una pantalla. Como desafío en esos momentos se intentaba calcular el estado de tensiones y deformaciones en la zona de contacto del patín del elemento combustible de la Central Nuclear Atucha I.

Entre 1980 y 1982 se desempeña en el Instituto para la Investigación en Materiales y Física del Sólido (IMF III) del Centro de Investigaciones Nucleares de Karlsruhe, Alemania en un entorno de gran vinculación e intercambio con Alemania. Es investigador del Conicet, promovido a investigador independiente en
1983, docente del Instituto Balseiro donde muchos recordamos sus clases de Mecánica del Continuo y sus inolvidables notas que fue perfeccionando
con el tiempo y caracterizadas por la rigurosidad matemática y elegancia. En 1989 es designado profesor titular del IB y en 2001
Profesor Honorario de la Universidad Nacional de Cuyo por Resolución Nro 263/2001 del Consejo Superior.

La primera universidad argentina que organiza un programa de doctorado en la Argentina es la Universidad Nacional de Córdoba, donde Fernando realiza en 1993 su doctorado en ciencias de la ingeniería 1993 UNC bajo la dirección del Dr. Luis Godoy. Desde agosto de 1994, miembro electo del Consejo General de la Asociación Internacional de Mecánica Computacional (IACM)

La Asociación Argentina de Mecánica Computacional le otorga el Premio a la trayectoria docente, profesional y Científica junto al profesor Guillermo Marshall en el Congreso ENIEF 2008 en San Luis. Fernando fue impulsor de estos congresos. Su interés comienza en el primer simposio de métodos numéricos que organizó Guillermo Marshall en el Instituto Goethe en Bs. As. Año. En 1982 organiza el primer curso nacional de Elementos Finitos en Bariloche. En 1983 el primer “Encuentro Nacional de Investigadores y Usuarios del Método de elementos Finitos” (ENIEF 83) también en Bariloche. Hoy los congresos ENIEF se organizan bianualmente, intercalados con los congresos MECOM. Los métodos numéricos son una herramienta habitual en ingeniería. Hoy el CAB tenemos un Departamento de Mecánica Computacional con intensa actividad, producción científica, formación de recursos humanos y prestando apoyo permanentemente a los proyectos de CNEA, en gran parte gracias al querido Fernando Basombrío.

Fernando ha dejado una huella en este CAB y no solamente desde lo profesional. También desde lo humano. Somos muchos los que estamos en deuda con él y los que vamos a tenerlo en el corazón siempre, tratando de seguir su ejemplo y honrar su memoria.

Compartir: