Caos en la Ruta 237 con la primer nevada

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[vc_row][vc_column][vc_column_text]Llegó la primera tormenta y esto se transformó en un caos, la ruta cortada, los camioneros, que hoy son maltratados en todo el país, parados, sin baños, sin posibilidad de un lugar calefaccionado, sin poder comprar víveres, ni restaurante, tirados a la vera del camino, a la buena de dios.

Un neófito pensaría, -¿Por qué están en las rutas cuando estaba anunciada la tormenta? Y la respuesta es; porque es su vida, su trabajo, su pasión, y gracias a ese desafío diario de llegar a destino es que toda la zona esta abastecida, más de 200 camiones diseminados, sin poder hacer su trabajo y lograr su cometido, abastecer a todo el corredor de los lagos, está en juego una gran zona, hasta Esquel, Bolsón, Bariloche, Villa la Angostura, San Martin de los andes y todos sus aledaños.

Hay personas que desde hace muchos años, van a la ruta con el solo fin de aceitar los mecanismos y lograr la meta, que cada quien llegue a destino, y se encuentran con trabas, horarios, tironeo entre organismos, y lo que está claro, que no hay un hilo conductor de coherencia, de organización. Estos seres llevan palas, cadenas, alimentos, bebidas y lo más importante, el apoyo de un equipo de trabajo con el objetivo  de mancomunar esfuerzos para derribar los inconvenientes.

Más allá de las tormentas y la naturaleza con sus vaivenes, hay horarios lógicos donde es menor el hielo y mejor la luz, también hay teorías lógicas que dicen que una ruta con tránsito continuo, con dos máquinas que limpien una de ida y otra de vuelta, el problema se resuelve.

Pero con la ruta cortada de 18PM  a 10 AM, (16hrs) cada mañana todo vuelve a foja cero, pareciera una letanía donde la desidia maneja a los que tendrían que poner coherencia.

Y nos preguntamos, ¿quienes son los  responsables?

¿Por qué no están los contratos de limpieza de ruta?

¿Por qué no hay maquinaria?

¿Por qué hay dirigentes que olvidan que el país es uno solo?

Y más allá de los intereses personales, es necesaria una mirada más amplia, donde el horizonte sea el bien común.

Así los trabajadores podrían sentir el cobijo de más respeto, y cumplirían su tarea con paz y armonía, beneficiosa para todos.

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