Río Negro consolida el conocimiento y la conservación de sus ambientes marinos con una nueva campaña científica en el sector norte del Golfo San Matías. La campaña, que ya comenzó, estima su finalización el 12 de octubre, y reune a investigadores y especialistas que utilizan cámaras submarinas de última generación para estudiar la biodiversidad y las características del fondo marino en sectores ubicados entre los 100 y 200 metros de profundidad.
Río Negro amplía el conocimiento sobre sus ambientes marinos con una expedición científica en el marco del Corredor de los 5 Grandes. El relevamiento permitirá identificar especies y hábitats de profundidad y generar información clave para su monitoreo y conservación. Como parte de la iniciativa, se realizó una capacitación técnica en el CIMAS.

La iniciativa forma parte del Corredor de los 5 Grandes, impulsado por la Secretaría de Ambiente y Cambio Climático de Río Negro y la Fundación Por el Mar, y cuenta con el apoyo de la National Geographic Society. El trabajo busca ampliar la información disponible sobre ambientes profundos todavía poco estudiados y generar evidencia científica que contribuya a orientar futuras acciones de monitoreo y conservación.

Como parte de las actividades preparatorias, se realizó un workshop de cuatro horas en el auditorio del Centro de Investigación Aplicada y Transferencia Tecnológica en Recursos Marinos Almirante Storni (CIMAS). La capacitación estuvo a cargo de Brad Henning, ingeniero del Laboratorio de Exploración de National Geographic, quien trabajó con los equipos de investigación en la preparación, el despliegue y la recuperación de las cámaras, la descarga de datos, el mantenimiento de los equipos y los sistemas de localización.

La campaña utiliza dos cámaras Dropcam, plataformas autónomas desarrolladas por el Laboratorio de Exploración de National Geographic que registran imágenes en resolución 4K y pueden operar a profundidades de hasta 3.500 metros. En esta expedición, los equipos se emplean para realizar registros de aproximadamente dos horas por estación, con hasta 12 despliegues previstos desde el puerto de San Antonio Oeste, a bordo del remolcador Cuarteador.
Los relevamientos permitirán observar peces óseos, tiburones, rayas, macroinvertebrados y otros organismos asociados al fondo marino. También se registrarán las características del sustrato y de los hábitats, junto con variables ambientales como la profundidad, la temperatura y el oxígeno disuelto. En algunas estaciones, las imágenes se complementarán con muestras de agua para analizar ADN ambiental, una herramienta que permite detectar rastros genéticos de especies presentes en el entorno.
La combinación de registros visuales, mediciones y análisis moleculares permitirá construir una línea de base científica para conocer qué especies habitan estos sectores, cómo varía la biodiversidad según la profundidad y la ubicación, y cuáles son los ambientes de mayor importancia ecológica. Esta información podrá compararse con futuros relevamientos para identificar cambios y orientar decisiones de gestión.