Una rionegrina en la Fuerza de tarea en Chipre

 

Oriunda de Viedma, Laura Valeria Ríos es parte del contingente argentino que prestará servicios en la misión de paz de las Naciones Unidas en la Isla de Chipre. La rionegrina contó sobre su actividad en la Armada Argentina y el desafío de representar al país en la misión.

Desde Puerto Belgrano, Laura Valeria Ríos es Cabo Primero de la Infantería de Marina destinada en la Compañía de Ingenieros Anfibios, unidad que compone la Fuerza de Infantería de Marina de la Flota de Mar con asiento en esta Base Naval, fue seleccionada para ser parte de la Fuerza de Tarea Argentina Chipre XLIX, lo que la llevará a esa isla durante 180 días en el marco de la misión de paz de las Naciones Unidas.

“Es la primera vez que viajaré y estoy muy contenta de ser parte del contingente que irá a Chipre; siempre quise tener la experiencia”, destacó Laura antes de partir, quien tiene 31 años.

El año pasado se incorporó a la Compañía de Ingenieros Anfibios luego de realizar el curso de Ingeniera Anfibia, destino que presta apoyo a todas las unidades de la Infantería de Marina y “en Chipre cumpliré con el rol de conductora manejando los vehículos de la ONU que patrullan la isla”, expresó la rionegrina.

Hace 10 años, en el 2007, dejó Viedma para ingresar a la Armada. “Mi mamá, hermanos y muchos sobrinos se encuentran en mi ciudad natal”, apuntó. Ella se encuentra en la Base de Infantería de Marina Baterías, cercana a Puerto Belgrano y a la ciudad de Punta Alta, donde vive con su novio; lejos de su terruño pero cerca de su vocación.

Desde chica quiso vestir el uniforme, “mi hermano mayor hizo el servicio militar en el Batallón de Infantería de Marina Nº 1 (BIM1), yo tenía 5 años y cuando llegaba a casa lo hacía con su uniforme camuflado; lo veía y yo quería ser como él, es así que fui creciendo con esa imagen de ser militar. Apenas terminé el secundario –en el Centro de Educación Media Nº 91 de Viedma–, me inscribí para rendir y acá estoy”, contó acerca de su historia.

Dos de sus hermanos incursionaron en el Ejército Argentino aunque actualmente no continúan en la Fuerza y el mayor es policía en Cipolletti, quien está muy orgulloso de sus logros. “Toda mi familia lo está porque sabe que me gusta y es lo que quería desde chica. Ahora soy la única militar y aunque mamá se preocupa mucho yo le digo que me encanta”, aseguró.

Como integrante de la Infantería de Marina y personal de Ingenieros Anfibios su adiestramiento es permanentemente y realizan salidas al terreno y campañas de instrucción durante todo el año, en diferentes climas y relieves del país.

“Cuando ingresé fui Naval –en la especialidad de Artillera– pero me atraía e interesaba mucho la Infantería de Marina; pedí el cambio de Escalafón y acá estoy muy contenta hace 5 años. Las mujeres podemos hacer todo porque se trabaja en equipo; es una vida sacrificada pero uno se acostumbra”, detalló con entusiasmo.

“Ser infante de Marina cambió mi vida y estoy realmente orgullosa de pertenecer a la Armada Argentina. Sin dudarlo, porque es así, servir a la Patria es estar a disposición de lo que se requiera, para lo que sea y donde sea”, aseguró.

Entre las expectativas en su carrera contó con emoción el logro personal de haber realizado el curso para Ingeniera Anfibia, “y me gustaría a futuro poder seguir adquiriendo más experiencia en esta capacitación”, expresó Laura.

La Compañía de Ingenieros Anfibios fue creada en 1947 y su Bautismo de Fuego fue en 1982 cuando la compañía fue destacada a Malvinas. Es una unidad de apoyo de combate a todas las unidades de la Infantería de Marina.

“Me gustaría que más jóvenes se animen a ingresar a la Armada Argentina, somos muy pocos de Río Negro; los espero”, invitó con simpatía la joven sureña.

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