Informe extraído de “El Extremo Sur”
La «legión» acapara tierras en la Patagonia: hay más de 3,6 millones de hectáreas extranjerizadas gracias a los últimos gobiernos que descuidaron las leyes que “prohibían” la compra de tierras en zona de frontera por parte de extranjeros.

El desembarco de extranjeros en la Patagonia no es nuevo, se remonta al Siglo XIX con la instalación de los grandes terratenientes que se vieron beneficiados con el reparto efectuado por el General Roca tras la «Campaña al Desierto». En la actualidad los poseedores de grandes extensiones de tierras llegados desde otros países han crecido y avanzaron hasta conquistar 3.609.247 hectáreas de campos patagónicos, que representan el 4,8% del total de la extensión regional. El informe elaborado por El Extremo Sur (con sus respectivos gráficos y tablas) muestra que Santa Cruz es la provincia más extranjerizada con el 8,1% de las tierras en manos de dueños foráneos; seguida por Neuquén con el 5,5%; Tierra del Fuego con el 4,7%; Chubut con el 4% y Río Negro con un 1,8%. Los colonizadores extranjeros tienen en su poder más de la mitad (54,2%) de las tierras en el departamento neuquino de Lacar (San Martín de los Andes); el 25,8% del departamento santacruceño de Magallanes (San Julián) y el 22,9% del territorio el chubutense en Cushamen (Leleque). La «legión extranjera» -conformada por estadounidenses, italianos, ingleses y qataríes- no solamente conquistó una porción estratégica del territorio patagónico, sino que además extendió su dominio hasta el poder político y se benefició con suculentos negocios en la región.
Los dueños de la Patagonia
El reciente informe elaborado por el Observatorio de Tierras, efectuado por los investigadores Julieta Caggiano y Matías Oberlin -del CONICET y la UBA-, actualizó con datos a mediados del 2025 una investigación publicada por la CTA Autónoma de febrero del 2021 y que fuera realizada por Gina Chechele y Daniel Godoy.
Del análisis de ambos trabajos investigativos se desprende que de las cinco provincias de la Región Patagónica cuentan con un alto porcentaje de tierras en menos de propietarios extranjeros, pero el nivel más elevado lo posee Neuquén.

La Patagonia cuenta 74.472.102 hectáreas de las cuales 3.609.247 han sido compradas por extranjeros, reflejando un nivel de extranjerización que se ubicó en promedio del 4,8% y es levemente menor al 5% existente en todo el país.
De los 10 departamentos provinciales con mayor nivel de propietarios extranjeros, 3 pertenecen a la región patagónica.
El Departamento de Lacar en Neuquén se ubica al tope con 475.095 hectáreas totales, de las cuales 257.346 están en manos de propietarios foráneos y con un nivel de concentración que trepa al 54,2%.
Por detrás se ubicó el Departamento santacruceño de Magallanes que posee 1.976.725 hectáreas y de ese total 509.486 tienen propietarios extranjeros. El porcentaje de extranjerización es del 25,8%.
Mientras que en el tercer escalón se posicionó el Departamento chubutense de Cushamen que tiene una extensión de 1.649.975 hectáreas y los terratenientes extranjeros concentran 377.875 hectáreas, dejando un saldo del 22,9%.

En todo el país los mayores propietarios extranjeros de tierras argentinas provienen de Estados Unidos con un total de 2.950.325 hectáreas, seguidos por los de Italia con 2.173.272 hectáreas y los de España con 1.795.159 hectáreas. También se inscriben en la lista de extranjerización nacional propietarios de Suiza, Chile, Uruguay, Canadá, Holanda, Francia y Alemania.
Al tope de los extranjeros que conquistaron territorio argentino se ubica el Grupo Benetton de la familia italiana que compró un total de 924.000 hectáreas. Los Benetton poseen una mayor proporción de las tierras adquiridas en Argentina en la provincia de Chubut, pero también extendieron sus tentáculos hasta las estancias compradas en Santa Cruz, Neuquén y Río Negro.
Le sigue el grupo chino Heilongjiang State Farms Beidahuang Group, un conglomerado agropecuario estatal del país oriental que concentra 330.000 hectáreas en la provincia de Río Negro. Luego aparece la Minera Vale de Brasil que posee en total 160.000 hectáreas, algunas de las cuales están localizadas en el norte de la provincia de Neuquén.
Asimismo, entre los mayores terratenientes extranjeros en la Patagonia se destacan el grupo francés Somuncurá con 155.000 hectáreas en Río Negro; el empresario estadounidense Rabino Elimeir Libersohn con 140.000 hectáreas repartidas entre Río Negro, Santa Cruz y La Pampa.
Al listado en la Patagonia se suma la canadiense Gold Corp. El grupo minero concentra 130.000 hectáreas en Santa Cruz, seguido por la estadounidense Trillum Coporation que en Tierra del Fuego concentra 125.000 hectáreas.
Con 100.000 hectáreas se suma en Neuquén el chileno y sobrino del dictador Augusto Pinochet, Roberto Hiriart, acompañado por la minera sudafricana Anglo Ashanti que concentra en Santa Cruz unas 50.000 hectáreas.
Luego asoman los nombres más famosos por su inserción a fuerza de dólares y despojos en las largas y bellas paisajísticamente extensiones patagónica.
El británico Joe Lewis acapara 38.000 hectáreas en la provincia de Río Negro y se destaca por impedir el paso público al famoso Lago Escondido.
También aparece el emir de Qatar Tamin bin Hamad Al Thani que acapara otras 38.000 hectáreas en el territorio rionegrino y neuquino. El millonario qatarí Abdulhadi Mana A Sh Al-Hajri, cuñado del emir de Qatar Tamim bin Hamad Al Thani, adquirió 10.000 hectáreas en las tierras patagónicas de Río Negro y como vecino de Lewis.
A ellos se suma el estadounidense Ted Turner, dueño de CNN y uno de los primeros en desembarcar con la «legión extranjera» en la Patagonia ya que desde mediados de los años ’90 concentró alrededor de 56.000 hectáreas entre las provincias de Neuquén y Tierra del Fuego.
Leyes favorables a los «legionarios»
El Observatorio de Tierras efectuó un pormenorizado análisis de la legislación que habilita la compra de tierras por inversores extranjeros y detalló que «con la asunción de los nuevos diputados y senadores, y aprovechando el momento político de ofensiva, el Gobierno anunció el envío de proyectos clave, entre ellos, la derogación definitiva de la Ley de Protección al Dominio Nacional sobre la propiedad, posesión o tenencia de las tierras rurales, más conocida como Ley de Tierras (n° 26.737) de 2011. Para dimensionar lo que está en juego, es necesario revisar el contexto en que esta ley fue sancionada».
Luego explicitó que «un punto de quiebre en el proceso contemporáneo de extranjerización de tierras se produjo a fines de los años noventa. En 1996, el gobierno de Carlos Menem creó la Secretaría de Seguridad Interior (SSI), que asumió funciones que pertenecían a la Superintendencia Nacional de Fronteras. En sus primeros años, la SSI autorizó la venta de más de 8 millones de hectáreas en zonas de seguridad fronteriza, áreas históricamente protegidas por el decreto 15.385 de 1944, que establecía su venta exclusivamente a ciudadanos argentinos. Esa normativa, a pesar de continuar vigente, fue ampliamente vulnerada en la década de los noventa con ventas irregulares y triangulaciones. Dos de los casos más emblemáticos son el de Lago Escondido en Río Negro -adquirido por el magnate británico Joe Lewis- y el de las tierras patagónicas compradas por Luciano Benetton, de nacionalidad italiana».
Asimismo, puntualizó que «en los años 2000, con el boom internacional de los precios de los alimentos, el valor de la tierra se disparó y la devaluación facilitó la compra por parte de extranjeros de tierras fértiles y estratégicas. En este escenario, en 2011 se sancionó la Ley de Tierras, que fijó un límite de extranjerización de tierras de un 15% de la superficie a nivel provincial y departamental, y fortaleció los mecanismos de control para evitar triangulaciones sin supervisión estatal».
Agregando que «en 2016, durante la gestión de Mauricio Macri, el Decreto 820/2016 modificó la aplicación de la Ley de Tierras. El decreto flexibilizó los procedimientos, habilitó la posibilidad de informar cambios societarios después de realizados, redujo los requisitos para compras e introdujo criterios más amplios para definir quién era considerado extranjero. En la práctica, estos cambios facilitaron operaciones que antes estaban sujetas a control y, fundamentalmente, modificaron la forma de medir la extranjerización en casos de sociedades, sucesiones, condominios o participaciones indirectas».
A modo de conclusión indicó que «como consecuencia, entre el primer relevamiento oficial de 2015 y el de 2022 se observa una baja en los porcentajes de tierras en manos extranjeras que no refleja una reducción real, sino el impacto de esta nueva metodología. En 2023, con la llegada al poder de La Libertad Avanza, el DNU 70/2023 derogó la Ley de Tierras mediante su artículo 154. Sin embargo, en enero de 2024, el Centro de Ex Combatientes Islas Malvinas La Plata (CECIM) presentó un amparo que logró frenar provisoriamente la derogación en la justicia, evitando que la situación cambie sustancialmente en los meses siguientes».
Los popes de la «legión» en Río Negro
Los nombres más rimbombantes de la extranjerización de la tierra se concentran en Río Negro, tal es el caso del antes mencionado Joe Lewis y otros. Ellos ocupan porciones importantes de los terrenos en los Departamentos cordilleranos y de la pre Cordillera de los Andes. No obstante, el conjunto de la provincia tiene los niveles más bajos de extranjerización en la Patagonia.
Sobre un total de 17.679.594 hectáreas de territorio rionegrino el 1,8% está dominado por propietarios integrantes de la famosa «legión extranjera» y ocupan 317.496 hectáreas.
Los Departamentos más extranjerizados son el de Bariloche con 23.050 hectáreas (13,6%) en manos de terratenientes de otros países; mientras que por detrás se ubican el de Pilcaneyeu con 95.250 hectáreas (10,5%); el de Ñorquinco con 34.843 hectáreas (5,5%) y el de Avellaneda con 69.506 hectáreas (3,9%).
A pesar de su baja densidad de extranjerización, ya que está ocupado en 30.272 hectáreas (2,3%), el Departamento de San Antonio toma relevancia por el avance del plan exportador de Gas Natural Licuado que impulsa en YPF con otras petroleras desde las costas de Punta Colorada y donde además el británico Lewis tiene su pista privada de aterrizaje a unos 30 kilómetros al sur de Sierra Grande. Desde allí seguramente podrán volar los más encumbrados empresarios petroleros que sueñan con hacer de Vaca Muerta un polo exportador de GNL a nivel mundial.