Los tiempos de crisis provocados por la segunda Guerra Mundial, sin dudas repercutían en nuestra joven sociedad, en la que el tradicional aislamiento se asumía como una realidad que debía ser superada desde adentro. Asi no fueron pocos los emprendimientos que los buenos vecinos intentaron con diversa suerte.

Tal vez, algunos de los más importantes fueran la creación del Instituto Secundario Mariano Moreno, indicado a Viedma en un primer momento, luego transformado en el actual Colegio Nacional Doctor Angel Gallardo, donde descollaron entre otros el Doctor Horacio Luelmo, Osvaldo Spoturno, Nelly Frey de Neumeyer, Ines Knap de Sauter, Ricardo Iaria, etc.

En 1946 se funda la Cámara de Comercio e Industria de Bariloche, con menos de 50 socios, presidida por Julio Comesaña y entre los que se destacaron: Agapito Rodriguez, Luis Peirano, Mariano De Miguel, José Bravo, Enrique Lunde, Elías Raynoff, Joaquin Chic, en un Bariloche que ya contaba con unos 4000 habitantes y la visitaban no menos de 15000 turistas al año, que colmaban las cerca de 2000 camas turísticas de su creciente hotelería.

Ya funcionaba LU8 y su moderna radio de AM, hacía pocos años se había inaugurado el servicio de pasajeros por avión, Líneas Aéreas del Sur Oeste, saliendo de la base aérea del Palomar a Bariloche en aproximadamente 7 horas de vuelo.

El ferrocarril también hacía lo suyo con confortables conboys, dotados además de un buen servicio al pasajero.

A partir de los años 40, se fue cambiando el perfil de la ciudad, que dejaba atrás la aldea pastoril que le diera origen y comenzaba a adecuarse a los cambios que el modernismo y el turismo imponían. En pocos años más, luego de concluir la Segunda Guerra Mundial, y con el auge del turismo en el mundo, los cambios serían incontenibles, relegando al olvido los grandes proyectos de sus pioneros, como la apertura industrial planificada por Baylley Willis, la extensión del ferrocarril soñada por Primo Capraro (finalizando en Jacobacci en ese entonces), entre otros.