Entre nosotros

El año se va entre absurdos y ridículos

Este sin dudas es un año que concluye entre penas  y promesas extrañas, no solo por repetidas en iguales circunstancias, sino que además, de tratar de explicar una realidad que sufre todo el mundo, y claramente puede discutirse públicamente, en tanto se mantiene en aparente silencio una situación, poco menos que imposible de ocultar. Se halle la realidad de un lado u otro de quienes traten de explicar lo inexplicable, como por ejemplo que en un sistema capitalista asumido sin discusión ninguna, pueda haber desarrollo y crecimiento posible sin producción propia, con un desempleo que asusta cualquiera que quiera explicarlo; sin embargo, desde aquel ridículo de “la magia del mercado”. Al que todo problema difícil de entender se subordinaba, al actual en que todo va bien y ni pensar en el futuro pasado el drama actual, con misterios de la economía que sustraían por lo menos a cualquiera, todo es posible hoy en nuestro país, con cierres continuos de estabelecimientos, y caída de empleo; además de un futuro cercano mejor y fácilmente alcanzable..

Solo siguiendo algunas reglas, por otra parte comunes, como queriendo mejor trabajo, y condiciones de vida en común, que al lado de la absurda propuesta de “pobreza cero” como meta de gestión, que ni Cristo se atrevería a pronunciar, todo es posible de escuchar en estos tiempos.

Ahora por ejemplo, solucionar por la fuerza problemas de países amigos como Venezuela, que andarán bien o mal; pero y nosotros? Como nos atrevemos a ser ejemplo en medio de una violencia desconocida entre las muchas alternativas parecidas que hemos vivido a lo largo de nuestros escasos años de historia.

En todos los casos, es cierto Argentina salió adelante por sus propios esfuerzos, que son muchos mas de los que nos dejan conocer las sucesivas administraciones que hemos tenido, y lo ha podido por el esfuerzo a veces enorme de la generación que debió afrontarlas, pero por sus propios esfuerzos; ahora parece en el alocado presente que nos asusta constantemente, que además de todas las dificultades a superar, innegables en el idioma que lo quieran plantear, deberíamos colocarnos al amparo de algún súper bloque dominante, a sabiendas que ninguno de ellos se hizo grande o trata de hacerlo aún más, sin explotación obvia de sus “protegidos”

O estamos descubriendo la pólvora en estas cuestiones, señores dirigentes?

Habíamos abierto la puerta al desarrollo tecnológico, y ahí están los logros que se tuvieron hasta la actual gestión, en que prácticamente se desmantelo lo alcanzado, pero paradójicamente aparecen al costado inversiones extranjeras al amparo de potencias -desde hace años beligerantes-, que naturalmente se ampara en ello, y, ¿que tenemos que ver los argentinos?

O estamos tan equivocados que de un lado vennos “ayudarnos” a Rusia y China y del otro al usurpador inglés artillando Malvinas amparado por   EE.UU y sus amigos de siempre…

Venezuela, país hermano que han elegido como excusa perversa, fue abrigo de muchos argentinos cuando las dictaduras de la segunda mitad del siglo XX arrasaron la democracia en nuestro país. Nunca fue enemigo, desde Guayaquil, siempre fue así y hasta el presidente Yrigoyen puso las tropas argentinas a su disposición para defender su soberanía.

Pueden los intereses económicos financieros de un grupo u otro, cambiar los propios de los pueblos soberanos de Suramérica?

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