En Valcheta, maestro artesano

 

El turista que pasa por Valcheta no solo podrá conocer el bosque petrificado más septentrional de la Patagonia, el Museo Provincial “María Inés Koop”, los centros artesanales, los paseos públicos, visitar en el paraje Chipauquil a la “mojarrita desnuda”, especie ictícola única en el mundo, sino también deleitarse con las tallas del maestro artesano Rodolfo José Astrada.

Oriundo de la provincia de Santa Fe, está radicado desde la década de los años 70 en esta hermosa localidad rionegrina, “el oasis de la Región Sur”.

Su casa particular está enmarcada por grandes cipreses y arboledas donde el maestro cultiva sus propias verduras con el agua de las acequias.

En ese solaz de su pintoresca vivienda, Astrada trabaja la madera con la pasión propia de quién sabe que con sus manos está construyendo un mundo particular, suyo y de todos.

Está orgulloso de sus trabajos y algunas de sus tallas -privadas a la venta- son sus compañeras desde hace muchos años.

Siempre dice modestamente que él encuentra los trabajos casi hechos y que solamente les quita lo que sobra. Por eso de sus manos salen animales, figuras, rostros, flores, vírgenes y mil figuras más.

En una de las calles céntricas se encuentra su salón-taller llamado “Padre Javier Elcano” en recuerdo de su amigo sacerdote ahora radicado en España, donde se pueden apreciar en sus paredes casi toda la creación de este artesano singular.

Ha recibido numerosas distinciones y premios por su profusa obra plástica y tallas de su autoría están no solo en coleccionistas de todo el país sino en muchos países del extranjero. Todas llevan el sello personal que tanto las distinguen.

Pasa sus horas en el cuidado de su quinta y en la compañía de amigos entrañables. Es un hombre de buen carácter y amigo de hacer chistes. Periódicamente lo suelen visitar sus hijos.

En invierno trabaja al color del fogón a leña donde no es raro que cerca del almuerzo se está dorando un asado. Y también, como nada de lo humano le es ajeno, el maestro Astrada prepara su propio vino con los racimos de sus viñas.

Una de sus tallas más emblemáticas realizada en un gran tronco de madera de álamo tiene más de sesenta figuras y se llama “Nunca Más” porque fue elaborada en los trágicos días de la guerra de Malvinas. Por eso hay rostros dolientes, armas, y todo el espanto de una época signada por el odio y la tragedia.

Astrada también dice que debe ser “Nunca Más” porque ya no saldrá de sus manos otra obra de semejante expresión y factura. Por supuesto que a pesar de las numerosas ofertas recibidas, nuca quiso venderla.

En las paredes de su casa se pueden apreciar diplomas y bandejas de los múltiples homenajes que ha recibido y ha sido el protagonista de muchos reportajes audiovisuales.

El sigue trabajando a pesar de los años con el mismo entusiasmo y la misma humildad de sus años jóvenes.

Cuando sus amigos lo visitamos se pone contento y prepara las tortas fritas para agasajarnos. Es un hombre de gran bonhomía y un verdadero personaje de Valcheta.

Jorge Castañeda

Escritor – Valcheta

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