Editorial

Crecer con lo nuestro…  (*)

 

En muchas oportunidades nos hemos referido a los defectos en el desarrollo urbano, que poco menos se ha hecho costumbre en nuestra ciudad.

Somos de los que creemos que la culpa radica en una dirigencia, oficial y privada, empecinadas en tener razón a todo trance, sin mayor diferencias entre ellas a la hora de dejar para después cualquier esfuerzo aparte de los previstos, en los casos extremadamente extraños en que esto ocurra.

En ningún caso escuchamos eco alguno a este cargo que hacemos a una mala práctica ya generalizada en cualquiera de las actividades que se realizan por acá. Aunque nos consta que diversos dirigentes, en momentos de descanso a sus actividades toman cuenta  de esos comentarios, nos reprochan amigablemente en cuanto encuentro ocasional sea…y siga Pancho por la vía…

Y a esto realmente no lo entendemos, porque está claro que a nadie le guste estar mal y menos aún, tratar de seguir peor.

O acá alguna dirigencia lleva adelante una política diferente?

Y esto viene de lejos, prácticamente cuando no era Bariloche un Municipio autónomo y Rio Negro tampoco.

Luego, fortalecidas las instituciones salimos a vivir con ventajas sobre otras ciudades, con el Turismo como ayuda extra que nunca la dirigencia entendió como economía de todos y así vamos.

Nuestra ciudad y su zona comenzó en los ‘70 a crecer por situaciones ajenas a ella; así con la actividad aduanera, el comercio exterior radico 400 empresas operando en Bariloche, con un movimiento bancario desconocido y no igualado, y un aluvión de nuevos vecinos radicándose entre nosotros, su población creció un 100 % desde 1965 a 1975 y no cesó.

Después el Turismo agrego una población flotante de 60 mil habitantes aproximadamente más por mes que diariamente comen, duermen, transitan etc., a un Bariloche donde nuestras autoridades no las incluyen en sus cálculos a la hora de saber cuántos somos y qué servicios necesitamos, naturalmente, siempre hace falta más y los defectos se agravan de un año en otro, mecidos en la oquedad de la dirigencia que sigue igual, y de acá algunos años volvemos a discutirlo todo…..

Cuantos Proyectos “salvadores” se vieron y perdieron en los años pasados sin pelea ninguna?

Sobran proyectos nacionales desperdiciados, y algún privado  de extramuros que se fuera por la misma senda de improvisaciones.

Es más, se empujaron inversiones de futuro realizable a San Martin de los Andes -hasta a Las Leñas-, porque acá la mera palabra industria cae mal

Fracasaron antes de empezar, con gasto innecesario incluido, más de una  docena de “proyectos de Parques Industriales y/o Centro de Congresos…”; ambas figuras más que conocidas y exitosas en el país, totalmente posibles si se los trata con la seriedad necesaria y gente que sepa del tema.

Hoy, nuestros dirigentes se lamentan de una posible caída en el “Plan Castelo” de esos mimos Proyectos por no colocarse bonos  de deuda…

Sobre esto creemos Rio Negro no esté en condices de hacerlo; pero, ello no lleva necesariamente a no poder conseguir fondos…

Estas dirigencias no saben cómo se hicieron los proyectos exitosos? Ninguno se resignó de entrada a ser un ENTE burocrático, como hacen acá como horizonte único…

Si los proyectos son válidos, el inversor aparee; para ello debe haber  conocimiento a trasmitir (más claro, saber qué se quiere) junto al inversor local que sepa ganar más, produciendo más.

(*) Aldo Ferrer

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