Editorial

“La ocasión, es para que digan quienes son y lo que quieren…”

La situación en nuestro país, no muestra variantes, ni posibilidades que ocurran en el corto y mediano plazo, y aun así, no son pocos los que entienden que hay que esperar, y seguir esperando, y no está mal, según sea la creencia poco menos que mesiánica, que se tenga, en tales circunstancias.

Ahora bien, tampoco lo vamos a cambiar nosotros solos por más esfuerzos que se hagan al respecto; ¿entonces?

Se nos ocurre asumirnos en la frase de un poema rescatado durante la guerra de Malvinas, para fortalecer el esfuerzos de los soldados de nuestro país, en ocasión similar, armas en mano, una que las situación nacional, con evidente perjuicio a nuestro Pueblo, en medio de una ocasión tan distinta como es la guerra contra un imperio insaciable desde siempre, y gente de paz a ultranza como la mayoría de los argentinos.

Entonces, entre canciones de exaltación patriótica, pasaban grabaciones del Canto a Entre Ríos, de Claudio Martínez Paiva, exquisito poeta nacional, obviamente entrerriano.

Tenemos hoy una sociedad claramente dividida, y no ya  en los conocidos y tradicionales enfrentamientos internos, que hasta nos caracterizan a veces, sino incorporando una amoralidad que no es nuestra.

Vemos incluso en lo local una sociedad como nunca antes, agraviada en nuestra zona, con una actuación preventiva oficial metiendo miedo por donde pueda, visual y física, para superar una protesta de pueblo originario, en ruta aislada de nuestra Patagonia, como si fuera la toma de Berlín al fin de la 2da guerra mundial, ciento y pico de gendarmes artillados y blindados, contra seis o siete desarrapados locales, a los que se castiga y persigue quemándoles una vivienda de paja y barro en el medio, secuestrándoseles herramientas de trabajo, más que conocidas y simples,  como “armas”, con todos los errores operativos que se quieran, incluyendo una desaparición en conflicto, que nadie encuentra y repentinamente aparece reflotado con  muchas dudas..

Aun hoy no explicamos el acto bárbaro, por el que legisladores y funcionarios mencionaran las más disparatadas explicaciones. Luego la muerte por la espalda de un jovencito de 19 años, desamado, fabulando con arnas que arrancaban arboles de cuajo…

Tampoco aclarado, para nada, solo que oficialmente no se reconoce que la sociedad local y de los alrededores tiene más de un 50% de ascendencia de pueblos originarios. Y si en cambio las noveladas informaciones de contactos terroristas. Nuestros dirigentes actuales, leerán algo sobre Belgrano y San Martin pensando en el primer gobierno patrio?

¿Algo justifica algo en tanto dislate? Donde hasta el sistema jurídico se desconoce, y en medio del descalabro social se exalta la violencia a diario, en vez de tratar de reencontrar la senda de la unidad nacional? Si hasta al inmigrante bienvenido desde nuestros orígenes, quisieran perseguir en estos días de nuevos desencuentros.

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