Los agentes sanitarios asignados al Centro de Salud La Habana, Bariloche, recorren el barrio para conocer en profundidad la realidad de los vecinos. Revisan los carnets de vacunación, visitan a adultos mayores que viven solos, y asesoran sobre diferentes dolencias para invitarlos a acercarse a la salita.

En ese marco, la enfermera Jovita Díaz, explicó que “en el momento de la visita aplicamos la vacuna de Hepatitis B a los adultos que no la tengan, ya que se encuentra en el calendario nacional de vacunación. Y una vez que vemos que falta alguna otra vacuna los citamos al centro de salud”.

Sobre cuáles son las vacunas en las que hacen hincapié, comentó que “por calendario los adultos deberían tener Hepatitis B, antitetánica al día (cada 10 años). Y los mayores de 65 antigripal, neumo 23 y 13”.

“En el caso de los niños si bien muchos por suerte están vacunados, notamos que sigue habiendo temor de acercarse al Hospital. Es importante ir al vacunatorio, cada centro de salud tiene su horario específico y tienen su Facebook donde se pueden ver los horarios de atención dependiendo de la edad”, agregó.

Por su parte, el agente sanitario Pablo Sifuentes, mencionó sobre el censo, que “la idea de que el centro de salud cense, es tener una idea de la población que tiene en su área programa, como así también cuántos mayores solos tenemos, o cuántos niños hay en el barrio. Nos sirve para sacar estadísticas y programar la actividad de la salita. Cada centro de salud tiene un área designada de cobertura”.

En relación al recorrido por el barrio, contó que “salimos caminando y vamos casa por casa, antes de la pandemia ingresábamos, pero ahora lo hacemos desde el portón de los hogares, tomando todos los recaudos de cuidado y distanciamiento”.

“Cuando llegamos a los domicilios solicitamos los carnets de vacunación si es que lo tienen y en base a lo que nos respondan los orientamos sobre qué hacer, si ir a la salita o si no hace falta”, relató.

En cuanto a la información que arroja el censo, Sifuentes, dijo que “todos los datos recolectados son volcados en un informe que se eleva al DAPA y al ministerio de Salud de Río Negro”.