Llegaron los 30 años del primer Centro de Rehabilitación en la Patagonia, con compromiso, trabajo y esperanza, una institución dedicada a la rehabilitación de personas ciegas y con baja visión en Bariloche.

Durante estas tres décadas, han caminado junto a cientos de personas que enfrentan los desafíos de la discapacidad visual, acompañándolas en su proceso de adaptación, autonomía y desarrollo personal. Este recorrido no hubiera sido posible sin el constante apoyo de vecinos, voluntarios, familias, profesionales, instituciones públicas y privadas, y de cada persona que creyó en esta misión.

Sigue siendo la única institución con estas características en la región, lo que llena de responsabilidad y también de orgullo.
“Sabemos que aún queda mucho por hacer, pero estos 30 años nos reafirman que cuando hay compromiso colectivo, inclusión y empatía, se pueden transformar realidades. Gracias Bariloche, gracias Río Negro, por caminar con nosotros.”, decía, María Inés Ardaist, su Presidenta, momentos antes de soplar las velitas, rodeada de alumnos, colaboradores, amigos y familia.

