Editorial

Tradición, Educación, nosotros

Que la Educción en nuestro país vienen en crisis sostenida, no creemos sea novedad para nadie, con el agravante, si cabe, que en nuestro caso la Enseñanza privada fue y es de escasa relevancia en el país, por la vieja política de querer imponer una clase pudiente -en reemplazo de la aristocratizaste que no pudo cuajar en el siglo XIX, ni en los comienzos del XX, y habernos dado una realidad, por los más diversos motivos, como puedan haber sido la vastedad del territorio y dispersión obligada de aglomerados urbanos, cubiertos luego por colectividades de inmigrantes que llegara prácticamente con familias culturas propias con las que se fortaleció la formación nacional del argentino

De tal manera que además de la fundacional Ley 1420, con maestras traídas desde el exterior por falta en el país, a poco hubo de implementarse el Servicio militar obligatorio que entre sus funciones incluiría la enseñanza primaria para esa masa inmigrante incorporada a la vida Argentina que siquiera hablaba de corrido el idioma nacional, y menos aun lo escribía.

Así se fue forjando la Nacionalidad, con una dirigencia que miraba a Europa y seguramente hablaba alguno de sus idiomas, y un Pueblo cada vez más numeroso avanzando hacia su destino como mejor podía; y, aun tropieza por esa razón de una década en otra por la información de lo que es, tiene y le pertenece.

Tan así, que aun creemos sea muy escaso o mínimo el porcentaje de argentinos -instruidos y en altos niveles de decisión-, que sepan por ejemplo que clase de ciudadanos eran los “Godos”, de quienes mucho hablaba San Martín y otros héroes de su época en lucha por la Independencia, y como estamos seguros a nuestros lectores hoy tampoco se les haya enseñado nada al respecto, los dejamos hagan la investigación cada uno, que si lo hacen seguramente se sorprenderán con apellidos que aun resuenen  a diario, y no en la farándula más barata ni el futbol u otros deportes populares.

Así es la educación nacional hoy, en que seguramente se enseña más lo exterior que lo nuestro.

Por ello entendemos sea realmente necesario rescatar la Tradición y su influencia en la vida de todos.

No solo en recuerdo al enorme argentino que escribiera el gran poema Martin Fierro, obra que entre otros de sus méritos fuera la primera de nuestra literatura reconocida y admirada en Europa, muy a pesar de coexistir con varios escritores nacionales de fama en los corrillos literarios.

Mucho menos como nos han reducido a  hacerlo, con “figuras gauchescas” vestidas a lo español, o expresiones populares llevadas al salón, como bellas entelequias lejos de la polvaredas a cielo abierto que las cauterizó.

Nuestras tradiciones nacidas de la mezcla de culturas en favor de la nueva nacionalidad, sacando de ellas lo mejor, poco o nada tienen que ver con ello, por eso anda por ahí un versito gaucho que vale tener en cuenta ”señor no se confunda, soy servicial, no sirviente”… y seguramente como dijera San Martin de sus Granaderos. Podrá haberlos iguales, pero no mejores”

Claro que cuando los grupos de argentinos que tienen que aprender aun en qué país se encuentran y sus riquezas de todo tipo que lo conforman, embelesados en el espejismo transitorio extranjero sea muy poco lo que pueden enseñarnos de lo nuestro, si algún interés tiene realmente en hacerlo.

Mucho más de un Día al año debemos recordarnos en nuestras tradiciones.

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